Que la joyería y la moda se retroalimentan es un hecho constatado. A lo largo de la historia, el uso de determinadas prendas ha estado ligado a collares, cadenas victorianas o gemelos de oro. En particular, estos últimos son un complemento para hombre que se utiliza únicamente en camisas de puño doble o francés. Al carecer de botones cosidos, el cierre de este tipo de puño se realiza mediante gemelos, accesorio considerado un estándar en bodas, cenas de gala y otros eventos formales.
Más flexible es el pasador de corbata, una joya compatible con camisas de puños y cuellos diversos, exceptuando el Mao o chino. La función de este adorno es fijar la corbata a la camisa, impidiendo que pueda ladearse con los movimientos del cuerpo. Se fabrica con metales preciosos y piedras como el diamante o el lapislázuli, con el fin de realzar la elegancia de su portador.
Aunque los escotes en V o cuello de pico pueden lucirse sin joyería, son un diseño propicio para el uso de collares largos como el sautoir, el lariat o el de ópera. Estas joyas pasarían fácilmente desapercibidas en vestidos poco escotados libres de escotadura. En este look, los collares verticales ayudan a equilibrar las proporciones y realzar a la mujer.
Peaky Blinders y otras series televisivas se han convertido en escaparate de tendencias ya olvidadas. La combinación de cadenas Albert y chalecos formales es una de ellas. En época victoriana, servían para sostener el reloj de bolsillo y consultarlo de forma cómoda y segura, pero hoy en día suele colgarse de su extremo una navaja o un sello decorativo.
Por otra parte, las prendas y complementos de alta costura integran joyas que potencian su exclusividad. Louis Vuitton y otras firmas de moda comercializan vestidos con cristales Swarovski y bolsos con cierres y hebillas de oro, por citar unos ejemplos.