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DE VUELTA A LA ALDEA

Dentro de unos días vuelvo al pueblo de uno de mis amigos del colegio al que no voy desde hace ya unos cuatro años y a mi amigo no le veo desde hace por lo menos dos años. Cómo sabía que iba a ir hasta allí me ha puesto en contacto con un fabricante de Cordón con plomo/zinc que si os digo la verdad tampoco sé para qué lo quiere pero tampoco le voy a preguntar hasta que esté con él. Lo que más ilusión me hace aparte de ver a mi amigo es poder disparar con el arco y las flechas. Lo buenos que tiene la casa de mi amigo es que es la última casa del pueblo por lo que casi nadie viene nunca hasta allí y podemos disparar el arco en una pequeña llanura que tiene delante de su casa sin correr ninguna clase de peligro, somos muy cuidadosos de que nadie esté delante del arco antes de ponernos a disparar. 

Lo que falta en ese pueblo es una piscina, si queremos darnos un baño tenemos que o bien ir al río o bien a unas piscinas fluviales públicas de agua helada en unos cuantos pueblos atrás, lo bueno es que la zona de las piscinas tiene una zona muy amplia de césped donde poder tumbarse al sol y secarse después de haberte bañado en ese agua helada.

Lo que peor llevo del pueblo de mi amigo es que todo el pueblo está en una pendiente bastante elevada y cuesta mucho llegar a casa de mi amigo si bajas hasta donde tienen el huerto comunal, al final consigues subir pero cuando estás cansado reconozco que hay que hacer mucho esfuerzo para conseguir subir toda la cuesta. 

Al que hace mucho más tiempo que no veo es al hijo de mi amigo que la última vez que le vi ya había crecido mucho seguro que hoy en día ya es más alto que yo, cosa que no es que sea demasiado difícil.

Estoy deseando llegar a allí, porque en ese pueblo se vive con mucha paz ya que no hay ni tráfico de coches porque la carretera termina al llegar al pueblo.

Publicado en Cordones y cintas